De lo duro que son los sujetadores de los postizos o de lo duro que puede ser la vejez

Volteo mi rostro , el cual tenía ensimismado en la computadora y veo a mi madrecita intentando ponerse uno de esos nuevos artilugios que proponen mantener tus  postizos como soldados disciplinados,hablo de los dientes por si acaso.No puedo evitar dejar de mirarla: es inquietante ver como pelea furiosa contra esos metales fríos. Se detiene, en una pausa honda. Se mira al espejo, apoyando sus manos sobre la pared y frunce el ceño como un boxeador añejo,cansado de pelear contra su sombra. Respira hondo, chasquea los dientes y vuelve al ruedo. Quizás exagero .No puedo evitar sentir una mezcla de ternura y  tristeza . Sólo pienso que no quiero llegar a la edad en la que tenga que luchar contra mi cuerpo.

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